martes, 7 de julio de 2009

El golf te está esperando


El Golf a simple vista es un deporte aburrido, más si tratan de entenderlo viendo un torneo por televisión, se ve tan fácil y tonto darle a la bolita con el palito ese de la cara ancha y luego tener que caminar todo ese espacio que para colmo llaman yardas.

Se los propongo sin más. Traten de pegarle con ese palito a esa pelotita quieta...vamos, si lo logran a la quinta vez para que corra un par de metros tendrán mi felicitado.

No es nada fácil es un desafío tremendo para la mente. Hay que controlar la frustración, la autoestima, la ira inevitable...y coordinar señores. Se juega al aire libre, no se suspende por mal tiempo. Sólo tormenta eléctrica o inundación de greens. Se usa ropa de agua y se apechuga.

Básicamente consiste en recorrer 18 hoyos haciendo la menor cantidad de golpes posibles (hay otras modalidades de juego, pero vamos de a poco). El par de la cancha indica cuantos golpes debería hacer un profesional, generalmente 72 golpes. Cada hoyo tiene su par: los hay par 3, par 4 y par 5. Entonces, si en un par 4 hacés 3 golpes, bajas 1 y si hacés 5 subís 1. Lo mismo en los demás, en un par 3 se espera que hagas tres pero si hacés 5 subis dos golpes y si hacés 2 bajás 1.

Acá viene la buena noticia: existe una maravilla democrática que se llama handicap: cuando recién empezás a las damas les dan 30 golpes de ventaja y a los caballeros 25. Osea que si el par de la cancha es 72, y vos tenés 25 de handicap y jugás con un pro, que tiene 0 handicap, estás jugando con 25 golpes de ventaja. Esto permite que jugadores de distintos niveles puedan compartir una salida. A las damas, además se les dá una ventaja adicional saliendo más adelante en cada hoyo (lo cual es lógico porque tenemos menor potencia).

Se va entendiendo? Al finalizar la vuelta al total gross se le resta el handicap y ese es tu score neto. Para eso pasaron cuatro o cinco horas donde tu humor cambió varias veces.

En esta primera aproximación no los quiero abrumar más. Pregunten sin verguenza, vamos, anímense...esto recién comienza !



viernes, 3 de julio de 2009

Pensando quienes somos

Tengo en mente hacer algunos post para pensar. El de hoy va a ser uno de ellos. Me gustaría recibir opiniones sobre esta clase de temas que sólo enunciarlos implican controversia.
Tengo una visión bastante genetista sobre quienes somos y sé que hay otros ángulos de análisis.

Nuestro sentido del yo no ronda por nuestro cerebro sin compañía. En realidad, el sentido del yo es un fantasma confabulado con el sistema inmune que es sin dudas un gran depósito de recuerdos del cuerpo.
Cuando un amigo nos saluda con un cómo estás?, no le pasamos revista del estado de nuestros órganos, aunque sería lo más lógico. Pasa, que el cerebro sabe quiénes somos, nuestro sistema inmune, quiénes no somos. Juntos, constituyen el recordatorio del yo que defienden: un ser que cambia con la edad, el estrés y los estados de ánimo.
El sistema inmune guarda rencor, se acuerda de quiénes nos atacaron. Como un sistema de vigilancia controla a los agitadores conocidos y, para estar tranquilo, a cualquier desconocido en general. La conciencia sigue su ejemplo, aún basando sus decisiones en la lógica. Tema conflictivo el de la conciencia y la lógica.
Aunque la idea nos incomode, las relaciones íntimas van modificando nuestro sistema inmunológico, modificando el cerebro y alterando un yo cuya continuidad apreciamos. Somos físicamente invadidos!
El yo puede perderse debido a un daño cerebral pero no podemos perderlo deliberadamente, no podemos ir muy lejos en el intento. El cerebro maneja sus propios códigos ajenos a la voluntad.
Un popurrí de distintos "yo" nos acompaña a todas partes. Es un ensamble de solistas: queribles, misteriosos, infantiles y adultos.
El yo, es una fiesta del ser.
Si yo te doy mi afecto: con exactitud que te estoy dando? Quién es el yo que te hace la oferta? Y vos? Quién sos realmente?

martes, 30 de junio de 2009

Argentinos a las cosas

Hace veinticuatro horas los argentinos nos convertimos todos en expertos politicólogos. Cada uno de nosotros tenemos una explicación de la "crónica de una muerte anunciada" en el pingüinato. Hoy nos sentimos todos opositores, fabulosos por haber vencido a las estructuras clientelistas. Pero me permito, en medio de esta euforia, preguntarme y preguntarles: Y ahora? Porque no nos vayamos a creer que el resultado electoral nos va a beneficiar por sí mismo a los ciudadanos de a pie...
Se impone una profunda y pormenorizada reforma del sistema de partidos y elecciones internas. No puedo entender cómo toleramos ir a las urnas sin tener la remota idea de a quién estamos votando y quién los puso en esa lista sábana y en ese orden. Vamos, quién los votó a esos... Porque finalmente llega el fatídico día y tenemos que elegir el mal menor. Así venimos votando hace rato. Y en esta ocasión inclusive con engaños groseros y falta de respeto a la ley como las listas testimoniales, espejo y colectoras incluidas. Un exceso hasta para un novel votante (que se volcó masivamente a votar la utopía de Pino).
Ahora mismo me pregunto cómo va a actuar el Congreso hasta diciembre. Con la legitimación de quién? O se tomarán vacaciones hasta el 10 de diciembre? Se viene un país complicado.
Producir liderazgos internos de manera pacífica y constructiva es una obligación de cada uno de los partidos políticos. La política partidaria es tarea de todos. Un país a la deriva, sin rumbo, más temprano o más tarde termina estrellándose.

domingo, 7 de junio de 2009

Reflexiones

El cerebro es un órgano misterioso. Lo que más me gusta de él, es que a veces te hace aparecer inteligente frente a los demás. Lo menos: demasiadas veces te hace trampa. Decís lo que no queres decir, ofendés sin querer, opinás por opinar sin fundamento, de puro hablador... y lo peor: hablás sin medir las consecuencias. Por eso a veces desconfío de la gente que se autodenomina como transparente y frontal. Qué opinás?

"Una de las mentiras más intrigantes es la que sugiere que el lenguaje está hecho para entendernos. Desde luego, cuesta admitir que el lenguaje no sirva para eso, pero si el lector mira a su alrededor, observará que el lenguaje también sirve para confundirnos. Al menos, se trata de una herramienta muy imperfecta. Nos cuesta definir con palabras nuestros pensamientos y emociones, y por otro lado, nos cuesta adivinar qué quieren decir los otros cuando hablan. Por eso completamos nuestra comunicación con signos, con entonación, con gestos, con miradas, con sonrisas. (...) Nos comunicamos aunque sabemos que nuestra comunicación es imperfecta. Nos comunicamos a pesar de la confusión que generamos y a pesar de las limitaciones de nuestra comunicación."
"El alma está en el cerebro", de Eduard Punset.