Siempre hay asombro frente a esas cosas que continúan existiendo, encantadoras e indiferentes: La luna, el fluir del agua, el susurro de las hojas mecidas por el viento, la oscilación de la canoa en el río. Nada revela tanto la pérdida de una persona como la continuación de la vida en el mundo, que se aleja cada vez más de los ojos que ya no la pueden mirar.
Es la herida de la muerte que no puede cerrarse y sigue apestando el aire. Lo finito que no soporta la finitud. Como aquellos ojos del animal moribundo que tienen ese estupor insostenible que busca explicaciones en lo conocido.
Cada una de las personas que amamos está entretejida en nuestra vida, en una parte de nosotros que contiene parte del mundo. Es un horizonte en el que se colocan las cosas, que pueden quedar borradas si ese horizonte se desvanece.
Las personas y los lugares de la vida se compenetran y se confieren recíprocamente valor. Para los viejos, los lugares impregnados de su vida terminan por serles más necesarios que las personas gracias a las que esos lugares asumieron en el tiempo aquel significado.
Es trabajo de la filosofía, la religión o la psicología interpretar y exorcizar a la muerte. Encajarla en los moldes del concepto y de la mente, del mismo modo que la desmesura del cielo puede encuadrarse en el marco de una ventana.
El escándalo del sufrimiento trae consigo preguntas sin respuestas. El deterioro, el desencanto y la resignación, si es que llega. El dolor de que el universo continúe como antes, alejándose del que muere.
La cruel infidelidad e indiferencia de todo sobrevivir.
jueves, 9 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Espiando en 140 caracteres.
La palabra escrita carece de tono e inflexión. Los que no somos profesionales de la comunicación debemos tener especial cuidado.
Internet es un mundo que nunca olvida.
Las actitudes extremas son parte de circuitos mentales alterados o es el espíritu de la persona que expresa toda su negatividad?
Si uno persiste en un error durante suficiente tiempo, puede comenzar a llamarlo estilo. Y ahí es cuando aparece el verdadero problema.
CONSULTOR, es un sujeto que te saca el reloj de la muñeca, te dice la hora y te cobra por ello.
Trabajar en la paz interior es un SI. Estar en un permanente dejarse fluir es un NO. Comprometerse e involucrarse es parte de la vida.
Cada generación tiene que empujar "su propia piedra", para evitar que ésta se le eche encima aplastándole.
Se está perdiendo el gusto y la costumbre por el pensamiento complejo y la argumentación. Y lo peor es que no está mal visto!
Necesito pararme a 100 yardas del hoyo y saber que la voy a dejar alrededor de los dos metros de la bandera. Chan!
La mayor pasión del hombre es la inercia, que está muy relacionada con el miedo, que es constitutivo y sirve para preservarnos.
Internet es un mundo que nunca olvida.
Las actitudes extremas son parte de circuitos mentales alterados o es el espíritu de la persona que expresa toda su negatividad?
Si uno persiste en un error durante suficiente tiempo, puede comenzar a llamarlo estilo. Y ahí es cuando aparece el verdadero problema.
CONSULTOR, es un sujeto que te saca el reloj de la muñeca, te dice la hora y te cobra por ello.
Trabajar en la paz interior es un SI. Estar en un permanente dejarse fluir es un NO. Comprometerse e involucrarse es parte de la vida.
Cada generación tiene que empujar "su propia piedra", para evitar que ésta se le eche encima aplastándole.
Se está perdiendo el gusto y la costumbre por el pensamiento complejo y la argumentación. Y lo peor es que no está mal visto!
Necesito pararme a 100 yardas del hoyo y saber que la voy a dejar alrededor de los dos metros de la bandera. Chan!
La mayor pasión del hombre es la inercia, que está muy relacionada con el miedo, que es constitutivo y sirve para preservarnos.
viernes, 27 de agosto de 2010
Momento artístico!
Esta persona, osea yo, se está divirtiendo bastante a través de twitter. Un personaje que suele frecuentar estos espacios compartió este bizarrísimo video en el sentido últimamente utilizado para el término.
Como me estoy riendo sola, creo que lo menos que puedo hacer por toda la gente con la mejor onda que me visita y me deja siempre su aliento y compresión en cada comentario es subirlo aquí.
Espero que disfruten "la oda a la promiscuidad" de Rafaella Carrá.
Qué tengan un maravilloso fin de semana.
Como me estoy riendo sola, creo que lo menos que puedo hacer por toda la gente con la mejor onda que me visita y me deja siempre su aliento y compresión en cada comentario es subirlo aquí.
Espero que disfruten "la oda a la promiscuidad" de Rafaella Carrá.
Qué tengan un maravilloso fin de semana.
jueves, 12 de agosto de 2010
La queja. De qué me quejo cuando me quejo.
Les comentaba días pasados que estaba haciendo un ejercicio consistente en anotar durante cada día, durante una semana, cada vez que me quejaba por algo.
Bueno, el ejercicio terminó, me tomé un poco más de tiempo. Hora de aprender algunas cuestiones sobre mi misma.
Como especial pronunciamiento me reconozco como imbécil, he aprendido poco y nada en estos 44 años.
Algunas conclusiones:
Es increíble lo poco que le digo a los que quiero que los quiero. Cada día empezando hoy mismo voy a preguntarme si hice hoy todo lo que tenía que hacer para que la gente que quiero, si me muero hoy, sepa que yo la quise.
La familia dejó de ser eje social. Se acabaron los ritos mínimos que nos mantienen unidos como núcleo primario. Si hasta vacacionamos por separado y comemos en bandeja en lugar de sentarnos a la mesa a compartir y conversar.
Nosotros elegimos vivir como vivimos. Uno vive lo que quiere vivir y está donde quiere estar. Y si a uno no le gusta tiene la obligación de cambiarlo y esa es mi decisión.
Porque ser feliz es un tema del alma y no de afuera.
La peor soberbia es la de creerse buenos. Hay que preguntarle a los demás, escuchar su opinión y entenderla e interpretarla. Hacer el esfuerzo de ponerse en los zapatos del otro. Y si hace falta partir de nuevo.
Tenemos que valorar a los viejos y como nos educaron y tener la humildad de reconocerlo frente a nuestros hijos, nuestros sobrinos. ¡Porque los viejos se nos están muriendo de tristeza porque ya no cuentan ni para su familia! A un adolescente de 14 años no le resulta divertido visitar a sus abuelos pero es necesario para ambos y si hace falta hay que forzarlo, para que el chico comprenda su historia personal, de dónde proviene y por qué es como es y para los viejos sentirse útiles, queridos, respetados y tenidos en cuenta. Tener por delante nada más que pensar que no queda nada es una tristeza evitable.
Mirarle el alma a nuestros seres queridos, dejar de observar el afuera y si el cinturón combina con la ropa.
La familia está educada por una mujer que se queja todo el día y eso trae consecuencias espantosas para sí y para todos los demás. La queja es un mal hábito. Malísimo.
¡Pero si causa horror de todo lo que nos quejamos al final del día! La queja es un hábito que refleja la sensación de no felicidad que ha hecho que las generaciones que vienen desde atrás no quieran parecerse a nosotros, que a la larga determina un cambio de conducta que provoca más infelicidad en una búsqueda sin fin.
Antes de anticiparse al futuro hay que preguntarse donde estoy y que estoy haciendo.
Y entender que agradecer es importante a pesar de nuestra estupidez mental.
Bueno, el ejercicio terminó, me tomé un poco más de tiempo. Hora de aprender algunas cuestiones sobre mi misma.
Como especial pronunciamiento me reconozco como imbécil, he aprendido poco y nada en estos 44 años.
Algunas conclusiones:
Es increíble lo poco que le digo a los que quiero que los quiero. Cada día empezando hoy mismo voy a preguntarme si hice hoy todo lo que tenía que hacer para que la gente que quiero, si me muero hoy, sepa que yo la quise.
La familia dejó de ser eje social. Se acabaron los ritos mínimos que nos mantienen unidos como núcleo primario. Si hasta vacacionamos por separado y comemos en bandeja en lugar de sentarnos a la mesa a compartir y conversar.
Nosotros elegimos vivir como vivimos. Uno vive lo que quiere vivir y está donde quiere estar. Y si a uno no le gusta tiene la obligación de cambiarlo y esa es mi decisión.
Porque ser feliz es un tema del alma y no de afuera.
La peor soberbia es la de creerse buenos. Hay que preguntarle a los demás, escuchar su opinión y entenderla e interpretarla. Hacer el esfuerzo de ponerse en los zapatos del otro. Y si hace falta partir de nuevo.
Tenemos que valorar a los viejos y como nos educaron y tener la humildad de reconocerlo frente a nuestros hijos, nuestros sobrinos. ¡Porque los viejos se nos están muriendo de tristeza porque ya no cuentan ni para su familia! A un adolescente de 14 años no le resulta divertido visitar a sus abuelos pero es necesario para ambos y si hace falta hay que forzarlo, para que el chico comprenda su historia personal, de dónde proviene y por qué es como es y para los viejos sentirse útiles, queridos, respetados y tenidos en cuenta. Tener por delante nada más que pensar que no queda nada es una tristeza evitable.
Mirarle el alma a nuestros seres queridos, dejar de observar el afuera y si el cinturón combina con la ropa.
La familia está educada por una mujer que se queja todo el día y eso trae consecuencias espantosas para sí y para todos los demás. La queja es un mal hábito. Malísimo.
¡Pero si causa horror de todo lo que nos quejamos al final del día! La queja es un hábito que refleja la sensación de no felicidad que ha hecho que las generaciones que vienen desde atrás no quieran parecerse a nosotros, que a la larga determina un cambio de conducta que provoca más infelicidad en una búsqueda sin fin.
Y entender que agradecer es importante a pesar de nuestra estupidez mental.
viernes, 30 de julio de 2010
El tango. Todos los tangos.
Que Discépolo ha escrito unas letras de tango increíbles no seré yo quién lo venga a descubrir desde un blog en 2010. Pero este tango en particular si bien cuando es cantado se lo escucha muy sentido, al leerlo le encuentro un trasfondo humorístico.
Lo comparto aquí, me gustaría saber que les pasa a ustedes al leerlo.
Esta noche me emborracho
(1928)
Música: Enrique Santos Discepolo
Letra: Enrique Santos Discepolo
Sola, fané, descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote
y una percha en el escote
bajo la nuez;
chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez...
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao...
Yo que sé cuando no aguanto más
al verla, así, rajé,
pa' no yorar.
¡Y pensar que hace diez años,
fue mi locura!
¡Que llegué hasta la traición
por su hermosura!...
Que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja,
me hice ruin y pechador...
Que quedé sin un amigo,
que viví de mala fe,
que me tuvo de rodillas,
sin moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.
Nunca soñé que la vería
en un "requiscat in pace"
tan cruel como el de hoy.
¡Mire, si no es pa' suicidarse
que por ese cachivache
sea lo que soy!...
Fiera venganza la del tiempo,
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
Este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar.
Y esta versión me pareció notable!
Lo comparto aquí, me gustaría saber que les pasa a ustedes al leerlo.
Esta noche me emborracho
(1928)
Música: Enrique Santos Discepolo
Letra: Enrique Santos Discepolo
Sola, fané, descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote
y una percha en el escote
bajo la nuez;
chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez...
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao...
Yo que sé cuando no aguanto más
al verla, así, rajé,
pa' no yorar.
¡Y pensar que hace diez años,
fue mi locura!
¡Que llegué hasta la traición
por su hermosura!...
Que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja,
me hice ruin y pechador...
Que quedé sin un amigo,
que viví de mala fe,
que me tuvo de rodillas,
sin moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.
Nunca soñé que la vería
en un "requiscat in pace"
tan cruel como el de hoy.
¡Mire, si no es pa' suicidarse
que por ese cachivache
sea lo que soy!...
Fiera venganza la del tiempo,
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
Este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar.
Y esta versión me pareció notable!
miércoles, 21 de julio de 2010
Gonzalo, el ciego que puede ver.
En la omnipotencia de los que no somos discapacitados, descubro que la discapacidad que yo tengo no está a la vista pero la del otro sí.
La mía es la del alma y hago lo posible para que no se note.
Me atreví a preguntar en un post anterior cómo hacer para explicarle el sol a un ciego.
Bueno, la vida tiene sus vueltas y me crucé con un ciego de cuarenta años, un hombre lleno de vida pero que no puede ver.
Eso creía yo.
Nos pusimos a conversar y no pude evitar preguntarle cómo era no ver, si tenía algún costado positivo, cómo hacía para no deprimirse al tener la certeza que jamás podría ver un atardecer.
Les quiero contar que ha sido una de las experiencias más profundas y conmovedoras de los últimos tiempos.
- Me gusta que me preguntes, no te preocupes, me dijo ante mi voz que contenía arrepentimiento.
- No puede ser, le digo: Yo no veo nada de lo que vos ves y no ves. Yo no puedo ver. Yo no veo nada. Me siento perdida y sin respuestas.
- Mi vida está llena de emociones, yo puedo comprender que te cueste sentirlas, sentenció.
Les cuento algunas de las cosas me enumeró mientras a mí se me erizaba la piel.
La temperatura de la ducha en la mañana.
La maravilla de secarse el cuerpo con una toalla seca.
El poderse acostar en una cama con las sábanas limpias.
El poderse acostar con ropa limpia.
La textura de la salsa de tomate en la comida del mediodía.
El olor a jazmín.
El olor a pan tostado.
El sol pegándome en la cara cuando camino. Yo veo el sol, querida amiga.
Las chispitas de la coca cola pegándome en la nariz.
La gentileza de la cajera del supermercado.
- Todas esas son algunas de las cosas positivas que tiene ser ciego, me dijo. Puedo ver algunas cosas, que los no ciegos, suelen no ver.
Me di cuenta que muchas veces estoy más ciega que Gonzalo. Cosas que todos vivimos a montones todos los días pero no percibimos porque estamos ciegos por el ego que nos gobierna.
Valorar lo que se tiene es un arte no muy difícil de practicar.¡La ducha está exquisita y debemos gritarlo!
Esperamos cosas distintas para ser felices sin entender que se pueden registrar las cosas QUE TENEMOS y NO las QUE NO TENEMOS.
Entender el sufrimiento de los otros es una manera de entender lo que Gonzalo puede ver sin ver.
Si no aprendemos a aportar desde lo distintos que somos, desde lo mejor de nosotros, será difícil entenderlo.
Me quedé meditando sobre mi propia ceguera y de cómo repararla. Otra lección que me regaló la vida.
La mía es la del alma y hago lo posible para que no se note.
Me atreví a preguntar en un post anterior cómo hacer para explicarle el sol a un ciego.
Bueno, la vida tiene sus vueltas y me crucé con un ciego de cuarenta años, un hombre lleno de vida pero que no puede ver.
Eso creía yo.
Nos pusimos a conversar y no pude evitar preguntarle cómo era no ver, si tenía algún costado positivo, cómo hacía para no deprimirse al tener la certeza que jamás podría ver un atardecer.
Les quiero contar que ha sido una de las experiencias más profundas y conmovedoras de los últimos tiempos.
- Me gusta que me preguntes, no te preocupes, me dijo ante mi voz que contenía arrepentimiento.
- No puede ser, le digo: Yo no veo nada de lo que vos ves y no ves. Yo no puedo ver. Yo no veo nada. Me siento perdida y sin respuestas.
- Mi vida está llena de emociones, yo puedo comprender que te cueste sentirlas, sentenció.
Les cuento algunas de las cosas me enumeró mientras a mí se me erizaba la piel.
La temperatura de la ducha en la mañana.
La maravilla de secarse el cuerpo con una toalla seca.
El poderse acostar en una cama con las sábanas limpias.
El poderse acostar con ropa limpia.
La textura de la salsa de tomate en la comida del mediodía.
El olor a jazmín.
El olor a pan tostado.
El sol pegándome en la cara cuando camino. Yo veo el sol, querida amiga.
Las chispitas de la coca cola pegándome en la nariz.
La gentileza de la cajera del supermercado.
- Todas esas son algunas de las cosas positivas que tiene ser ciego, me dijo. Puedo ver algunas cosas, que los no ciegos, suelen no ver.
Me di cuenta que muchas veces estoy más ciega que Gonzalo. Cosas que todos vivimos a montones todos los días pero no percibimos porque estamos ciegos por el ego que nos gobierna.
Valorar lo que se tiene es un arte no muy difícil de practicar.¡La ducha está exquisita y debemos gritarlo!
Esperamos cosas distintas para ser felices sin entender que se pueden registrar las cosas QUE TENEMOS y NO las QUE NO TENEMOS.
Entender el sufrimiento de los otros es una manera de entender lo que Gonzalo puede ver sin ver.
Si no aprendemos a aportar desde lo distintos que somos, desde lo mejor de nosotros, será difícil entenderlo.
Me quedé meditando sobre mi propia ceguera y de cómo repararla. Otra lección que me regaló la vida.
martes, 20 de julio de 2010
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