lunes, 20 de julio de 2009

La Fauna del Gym


Bien, debo confesar ante Uds. que voy al gimnasio. Lo hago porque con los años la elasticidad nos abandona, la flexibilidad parece una metáfora y la coordinación no responde a los comandos cerebrales. Además, al movernos la grasita es reemplazada por masa muscular y liberamos endorfinas. En resumen: voy al gimnasio para sentirme mejor. Pero lo que NO voy a hacer al gimnasio es a conocer gente (aunque no lo pueda evitar).



Lamentablemente, esta vida de homo sapiens me obliga a comportarme con decoro, conforme me han enseñado desde mi tierna infancia, evitando mostrarme con mis pensamientos a flor de piel. Esas cosas que una aprende a medida que crece y se sociabiliza.



No tengo intenciones de hacer una clasificación ni una enumeración. Me gustaría relatarles lo que vivo al entrar en el tenebroso túnel de la frivolidad. No esperen nada vanguardista por favor.



Concurro a un gimnasio fashion, una cadena con muchas sucursales entre ellas Las Cañitas y Martinez. Voy a ese gym porque está bien equipado, tengo un abono corporativo, queda cerca de mi casa y tiene estacionamiento.



La primera situción escabrosa se me presenta en el hecho de que como no uso ipod, escucho todas las conversaciones de los personajes que me rodean: musculosos con musculosos, señora de acá al lado con labios recién estrenados y flotadores apretados por musculosa Nike con señora del más allá porque de tan anoréxica le queda poco más acá, personal trainer con su víctima de turno y algunos otros. La situación empieza a perturbarme cuando un personal y una víctima acaparan tres máquinas a la vez porque "necesitan hacer circuito" osea creen que es un gimnasio privado y me privan de usar una de esas máquinas hasta que ellos terminen. Hay días en que esa situación no termina bien. Pero son sólo días.



La situación varía bastante de acuerdo al horario: por la mañana los desesperados correcaminos que tienen que salir corriendo a trabajar y quieren hacer en una hora lo que requiere tres y salir limpitos y recién bañados; los de día, que generalmente no laburan porque viven de rentas o son señoras de ejecutivos que tienen que ir al gimnasio porque tienen que ir y los del turno noche, mis preferidos. Hora del cambalache si existe: aparición en escena de los gatos de dos patas y las banditas de machitos con pancita y pelada incipiente que se sienten winners.

En este horario las clases grupales abundan: desde Cardio Kombat, Body Pump, Local Mix hasta Aero Box o Streching (no busquen gimnasia localizada o estiramiento porque no es cool). Estas clases suelen tener profesores con sus propios clubs de fans que los siguen al horario que sea. Es como un sentido de pertenencia.
El vestuario de damas merece una mención (no conozco el de caballeros aunque no estaría nada mal, no?): un concurso de quién tiene el trasero más duro y parado, la mejor careta (sí porque ahí no hay lifting, colágeno o botox son caretas de cera) y por supuesto las mejores Lolas (las hay de tal desproporción con el cuerpo que servirían de boyas en la piscina). Sépanlo: se miran en el espejo y se miran entre ellas. Y van al gimnasio pintadas como un mural y peinadas de peluquería.
Esta nueva actividad, el spinning, es una obsesión. Se trata de un cubil con 50 bicicletas fijas, música a todo volumen y gente sudando a morir. Es un espectáculo dantesco.

En esta cadena de clubes no hay gordos buscando bajar de peso en el marco de la salud. Ellos no existen. Alguna guía médica o control médico, tampoco. Un simple certificado de un amigo médico es suficiente.

Hay fiestas aniversario y otras yerbas con DJ en vivo y sport elegante. Quieren detalles? Uff, por qué no habré sacado fotos, si les cuento van a pensar que exagero.

Los trolitos me caen bien: son respetuosos y se concentran en obtener cuerpos esculpidos como dibujo de libro de biología de los músculos: sin piel. Y lo logran.

Celebrities: cómo no. Desde Marley al Chueco Suar pasando por el Negro Oro que por cierto últimamente no lo veo y su pancita ha crecido en forma prominente. El Negro es un caso porque se pasa la hora y media hablando por teléfono y su personal mirando el techo (le paga 150 mangos por clase, no me lo contaron) y tiene la costumbre de obligar a bajar el aire acondicionado para cuidad sus cuerdas vocales. El año pasado iba con su Susano, ya no.

Para ser justos, debo destacar a los abnegados corredores que no dejan de entrenar todo el año y merecen mi apoyo incondicional. Les encanta lo que hacen.

Mi pasión por el golf, mi metro sesenta y mis cincuenta y un kilos me obligan a exigirme un poco para poder lograr scores decorosos. No todos somos Tiger Woods o Annika Sorenstam. Yo voy, hago mi rutina y observo. Y a veces me voy a una clase de Spinning, o una de Cardio Kombat y me transformo en loca irreconocible.
Les quedó alguna duda? Alguna pregunta por curiosidad? De eso se trata, espero que me disparen todas las preguntas que se les ocurran...Vamos, anímense, hay muchos otros personajes que los dejé en el tintero (upps, no hay más tintero...).

miércoles, 15 de julio de 2009

San Dinero, un delirio...


En un día austero nos decimos: Nos hace falta tan poco para vivir... ¿Cuál es la razón para que necesitemos tanto para vivir bien?
Hay un propietario dormitando en todo hombre y el dinero lo despierta.
¿Alguien puede creer que el comerciante trabaja por amor o por el placer de trabajar? Noooo, trabaja para enriquecerse, como todo el mundo: el intercambio va en busca de la posesión y no la posesión en busca del intercambio. La posesión es un gozo y casi todo goce, supone una posesión.
Podríamos decir que los animales la ignoran. Pero no estoy segura: su comida, su territorio, su guarida. Pero dejemos a los animales. El hombre quiere poseer porque quiere consumir.
Mi adolescente interior decía: No quiero perder la vida ganándomela (una hippie...). Luego concluía: Hay que perder la vida al vivirla, y en lo posible, lo menos mal que se pueda.
Más vale decir el mal que es que el bien que no es. Ese mal es el egoísmo y el dinero es su instrumento. La vida se pierde, en efecto, ganándola y nosotros con ella.
El dinero no nos dice que somos egoístas sino hasta que punto lo somos!
Me decía alguna vez un viejo colega: Más vale amar el dinero por el descanso que permite que por el reposo que hace perder.
Una remanida frase final: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Y si yo me odio, prójimo?

jueves, 9 de julio de 2009

De la mentira no se vuelve



Me gustaría plantear el tema de la mentira como una realidad.

Aún cuando podemos estar seguros que "mentir está mal" muchas veces mentimos. Excluyo de esta situación al que miente en forma patológica. Me refiero a la mentira como parte de nuestras vidas y sus consecuencias.
La ventaja de la mentira sobre la verdad es que quienes mienten tienen en cuenta lo que queremos y somos capaces de creer.
La creación de la mentira coherente y sistemática sustituye la realidad de los hechos por un espejismo. Y esa sustitución tiene terribles consecuencias, pues destruye el sentido con el que establecemos el rumbo de nuestras acciones.

El hecho de que el mentiroso vaya dejando señales como migas de pan tiene una explicación: como los seres humanos no fuimos hechos naturalmente para la mentira, cuando vamos contra la verdad el cerebro se tiene que esforzar. Nuestro cerebro está listo para decir la verdad . En cambio, para mentir necesita organizarse y trabajar extra.

Pero he aquí mi dilema de esto días: Las verdades blancas. Nadie puede andar por la vida (o no debería) aplicando en forma sistemática de la honestidad brutal. En muchas ocasiones la verdad causa dolor. En estos casos, trato de suavizar la verdad pero siento que me adueño de un derecho que no tengo. Que estoy corriendo el límite de la verdad. Entonces, digo la mitad de la verdad? La mitad de la verdad es media mentira o es una mentira completa? Y las mentiras piadosas? Y si cometo sincericidio?

Prefiero la verdad por más cruda y dolorosa que sea. Puedo lidiar con eso, trabajaré para arreglármelas, lloraré, estallaré de furia... Pero cuando alguien me miente se corta ese delgado hilo que establece la frontera de lo que estoy emocionalmente en condiciones de aceptar. Pasada esa frontera, la relación nunca volverá a ser la misma. Aún entendiendo el arrepentimiento o perdonando o justificando.

La mentira no tiene retorno, es una falta de respeto extrema a mi humanidad, me cosifica y me transforma en objeto. Destruye mi yo.

De modo que, buena gente, si tienen un método para convivir con la mentira, escucho con atención.

martes, 7 de julio de 2009

El golf te está esperando


El Golf a simple vista es un deporte aburrido, más si tratan de entenderlo viendo un torneo por televisión, se ve tan fácil y tonto darle a la bolita con el palito ese de la cara ancha y luego tener que caminar todo ese espacio que para colmo llaman yardas.

Se los propongo sin más. Traten de pegarle con ese palito a esa pelotita quieta...vamos, si lo logran a la quinta vez para que corra un par de metros tendrán mi felicitado.

No es nada fácil es un desafío tremendo para la mente. Hay que controlar la frustración, la autoestima, la ira inevitable...y coordinar señores. Se juega al aire libre, no se suspende por mal tiempo. Sólo tormenta eléctrica o inundación de greens. Se usa ropa de agua y se apechuga.

Básicamente consiste en recorrer 18 hoyos haciendo la menor cantidad de golpes posibles (hay otras modalidades de juego, pero vamos de a poco). El par de la cancha indica cuantos golpes debería hacer un profesional, generalmente 72 golpes. Cada hoyo tiene su par: los hay par 3, par 4 y par 5. Entonces, si en un par 4 hacés 3 golpes, bajas 1 y si hacés 5 subís 1. Lo mismo en los demás, en un par 3 se espera que hagas tres pero si hacés 5 subis dos golpes y si hacés 2 bajás 1.

Acá viene la buena noticia: existe una maravilla democrática que se llama handicap: cuando recién empezás a las damas les dan 30 golpes de ventaja y a los caballeros 25. Osea que si el par de la cancha es 72, y vos tenés 25 de handicap y jugás con un pro, que tiene 0 handicap, estás jugando con 25 golpes de ventaja. Esto permite que jugadores de distintos niveles puedan compartir una salida. A las damas, además se les dá una ventaja adicional saliendo más adelante en cada hoyo (lo cual es lógico porque tenemos menor potencia).

Se va entendiendo? Al finalizar la vuelta al total gross se le resta el handicap y ese es tu score neto. Para eso pasaron cuatro o cinco horas donde tu humor cambió varias veces.

En esta primera aproximación no los quiero abrumar más. Pregunten sin verguenza, vamos, anímense...esto recién comienza !



viernes, 3 de julio de 2009

Pensando quienes somos

Tengo en mente hacer algunos post para pensar. El de hoy va a ser uno de ellos. Me gustaría recibir opiniones sobre esta clase de temas que sólo enunciarlos implican controversia.
Tengo una visión bastante genetista sobre quienes somos y sé que hay otros ángulos de análisis.

Nuestro sentido del yo no ronda por nuestro cerebro sin compañía. En realidad, el sentido del yo es un fantasma confabulado con el sistema inmune que es sin dudas un gran depósito de recuerdos del cuerpo.
Cuando un amigo nos saluda con un cómo estás?, no le pasamos revista del estado de nuestros órganos, aunque sería lo más lógico. Pasa, que el cerebro sabe quiénes somos, nuestro sistema inmune, quiénes no somos. Juntos, constituyen el recordatorio del yo que defienden: un ser que cambia con la edad, el estrés y los estados de ánimo.
El sistema inmune guarda rencor, se acuerda de quiénes nos atacaron. Como un sistema de vigilancia controla a los agitadores conocidos y, para estar tranquilo, a cualquier desconocido en general. La conciencia sigue su ejemplo, aún basando sus decisiones en la lógica. Tema conflictivo el de la conciencia y la lógica.
Aunque la idea nos incomode, las relaciones íntimas van modificando nuestro sistema inmunológico, modificando el cerebro y alterando un yo cuya continuidad apreciamos. Somos físicamente invadidos!
El yo puede perderse debido a un daño cerebral pero no podemos perderlo deliberadamente, no podemos ir muy lejos en el intento. El cerebro maneja sus propios códigos ajenos a la voluntad.
Un popurrí de distintos "yo" nos acompaña a todas partes. Es un ensamble de solistas: queribles, misteriosos, infantiles y adultos.
El yo, es una fiesta del ser.
Si yo te doy mi afecto: con exactitud que te estoy dando? Quién es el yo que te hace la oferta? Y vos? Quién sos realmente?

martes, 30 de junio de 2009

Argentinos a las cosas

Hace veinticuatro horas los argentinos nos convertimos todos en expertos politicólogos. Cada uno de nosotros tenemos una explicación de la "crónica de una muerte anunciada" en el pingüinato. Hoy nos sentimos todos opositores, fabulosos por haber vencido a las estructuras clientelistas. Pero me permito, en medio de esta euforia, preguntarme y preguntarles: Y ahora? Porque no nos vayamos a creer que el resultado electoral nos va a beneficiar por sí mismo a los ciudadanos de a pie...
Se impone una profunda y pormenorizada reforma del sistema de partidos y elecciones internas. No puedo entender cómo toleramos ir a las urnas sin tener la remota idea de a quién estamos votando y quién los puso en esa lista sábana y en ese orden. Vamos, quién los votó a esos... Porque finalmente llega el fatídico día y tenemos que elegir el mal menor. Así venimos votando hace rato. Y en esta ocasión inclusive con engaños groseros y falta de respeto a la ley como las listas testimoniales, espejo y colectoras incluidas. Un exceso hasta para un novel votante (que se volcó masivamente a votar la utopía de Pino).
Ahora mismo me pregunto cómo va a actuar el Congreso hasta diciembre. Con la legitimación de quién? O se tomarán vacaciones hasta el 10 de diciembre? Se viene un país complicado.
Producir liderazgos internos de manera pacífica y constructiva es una obligación de cada uno de los partidos políticos. La política partidaria es tarea de todos. Un país a la deriva, sin rumbo, más temprano o más tarde termina estrellándose.

domingo, 7 de junio de 2009

Reflexiones

El cerebro es un órgano misterioso. Lo que más me gusta de él, es que a veces te hace aparecer inteligente frente a los demás. Lo menos: demasiadas veces te hace trampa. Decís lo que no queres decir, ofendés sin querer, opinás por opinar sin fundamento, de puro hablador... y lo peor: hablás sin medir las consecuencias. Por eso a veces desconfío de la gente que se autodenomina como transparente y frontal. Qué opinás?

"Una de las mentiras más intrigantes es la que sugiere que el lenguaje está hecho para entendernos. Desde luego, cuesta admitir que el lenguaje no sirva para eso, pero si el lector mira a su alrededor, observará que el lenguaje también sirve para confundirnos. Al menos, se trata de una herramienta muy imperfecta. Nos cuesta definir con palabras nuestros pensamientos y emociones, y por otro lado, nos cuesta adivinar qué quieren decir los otros cuando hablan. Por eso completamos nuestra comunicación con signos, con entonación, con gestos, con miradas, con sonrisas. (...) Nos comunicamos aunque sabemos que nuestra comunicación es imperfecta. Nos comunicamos a pesar de la confusión que generamos y a pesar de las limitaciones de nuestra comunicación."
"El alma está en el cerebro", de Eduard Punset.